El ajo

El ajo, es una hortaliza cuyo bulbo se emplea comúnmente en la cocina mediterránea. Tiene un sabor fuerte y ligeramente picante, aunque en ocasiones bastante picante (especialmente estando crudo).

El origen del ajo parece remontarse a los países de Asia Central desde donde una de sus variedades  se propagó hacia el MarMediterráneo. Los primeros vestigios que se conservan de la utilización del ajo para el consumo se remontan al tercer milenio a.C., en la India y el Antiguo Egipto.

Los griegos tomaban ajos desde tiempos muy remotos, no obstante existían numerosos templos que vetaban la entrada de aquellos que hubieran ingerido este alimento debido a su mal aliento.

Durante los siglos de dominio romano en la zona (desde el siglo III a.C. hasta el siglo IV d.C.) el ajo comenzó a formar parte de la dieta cotidiana como condimento en sus cocinas, siendo además una de las primeras culturas agrónomas que lo cultivó para su producción. También era empleado como alimento energético, antiséptico y vigorizante para las tropas de asalto.

“Ubi alium, ibi roma”

Donde (huele a) ajo, allí está Roma

Durante el siglo VII la benedictina Escuela de Salerno lo incluyó entre los medicamentos más respetados, iniciando así una de las épocas doradas en la utilización de esta hortaliza. Su papel preponderante como alimento de prevención para ciertas enfermedades como la peste llegaría hasta el Renacimiento (siglos XV-XVI).

En España, al igual que previamente había pasado en Grecia, el ajo comenzó a consumirse con una doble medida de popularidad: un buen condimento para ensalzar sabores en las comidas y un mal acompañante en el aliento de los caballeros, incluso estando vedado para estos últimos durante parte del siglo XIV.

Durante los siglos XIX y XX el ajo volvió a contar como alimento de primer orden en Italia, España y Francia , siendo actualmente España  la primera productora Europea y cuarta mundial.

“Sin ajo, simplemente no querría vivir”.
Louis Diat (1885 – 1957), antiguo cocinero del Ritz y creador de la sopa Vichyssoise

El ajo se emplea en la cocina como un saborizante natural. Posee un aroma y un sabor característico que suele acompañar ciertos platos de la cocina mediterránea.

«No comas ajos ni cebollas porque no saquen por el olor tu villanía»

Miguel de Cervantes

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